¿Cómo hago para florecer?

¿Cómo hace la planta, Dios, para florecer tan bella?

Ella honra a la Creación que le Da la Vida. Al subsuelo donde siendo semilla, le recibe para dotarle de los minerales que la robustecen. La planta bendice a sus raíces, pues sabe que sin ellas no podría crecer… 

Bendecir al padre y a la madre como las raíces medulares de nuestras Vidas, es honrar al Plan Maestro que nos dota de Vida. Ellos son el inicio de nuestra existencia terrena y se constituyen como el sostén de nuestro andar. Sin columnas, el edificio sucumbe, tal cual, si no se honra a las raíces, ¿de qué manera nos podríamos sostener?

La planta recibe el maná de los cielos, la lluvia, el sol, el viento y la Tierra y las raíces son su sostén. Un árbol sin una raíz profunda, sucumbe ante los primeros vientos.

Así los Seres humanos, si no honramos ni agradecemos a las raíces que nos lactan la Vida, ¿cómo podríamos sostenernos de pie, sin recibir la bendición que nuestros padres nos dan hacia la Vida? Es importante revisar cómo estamos vibrando en relación a nuestras raíces. ¿Nos desesperan y queremos arrancarlas? ¿Las quisiéramos diferentes? ¿Nos molesta estar atados a ellas, pues tal parece que nos controlan y detienen para caminar a nuestro antojo?

Lo cierto es que sólo por el hecho de que ellas son nuestra composición, hemos de bendecirlas y respetarlas. Sin ellas, ¿de qué manera podríamos respirar? Volver la mirada de Amor para agradecerles por la Vida y la esencia que nos dan, es el principio rector que nos impulsa a la felicidad.

Rememora que el árbol florea y da frutos de exquisitos sabores y aromas, recibiendo de sus raíces la savia que viaja por todo su torrente. Así tal cual somos nosotros, nuestras raíces nos inyectan lo que nosotros somos hacia ellas. Es como una correspondencia de almas que ha de honrar a quienes nos legan Vida.

¿Qué le ocurriría a la planta si tuviera una discordia con su raíz? Pues no podría crecer, mutaría su potencial para robustecerse. Es claro entonces, que la Naturaleza del Amor nos da la fuerza para desarrollarnos y si nuestras raíces sienten nuestra Gratitud y Amor, ellas nos bendicen para florecer y dar una cosecha bendita que, hemos de compartirles.

La Naturaleza es perfecta. Perfecto el Plan de Dios que nos ve nacer de dos raíces maravillosas, aún cuando éstas, se fuesen a experimentar sus propias Vidas. Ellas, nunca se van, moran en nuestras Vidas y si les honramos, independientemente lo que hagan, por el solo hecho de venir de ellas, nos honramos y podemos germinar plenos de bendiciones.

¿Cómo hago Dios, para florecer tan bellamente como esta planta?

Solamente Ama y trata con Amor a lo que te constituye y ese Amor te hará germinar en gajos de bendiciones… 

Categorías: Consciencia

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